Los métodos convencionales

Los métodos convencionales para combatir las legionellas tienen en parte desventajas agravantes:

Así p. ej. no se puede aplicar la desinfección térmica en caso de una extracción continua del agua. Los ramales finales fuera de la circulación del agua caliente no son abarcados. Fenómentos acompañantes negativos son enormes costes de energía y agua, y el peligro de escaldadura en la fase inicial de calentamiento.

La desinfección con radiación UV puede considerarse sólo como medida anexa, ya que, además de exigir mucho a la claridad del agua, sólo actúa puntualmente y no posee efecto duradero. Siempre se requiere una desinfección con productos químicos por lo menos temporal.

Por el cloro como el desinfectante más antiguo en la historia del tratamiento del agua, pueden originarse en parte productos tóxicos por la degradación de compuestos orgánicos como haloformes que, a su vez, tienen propiedades nocivas.

En todos los métodos no se eliminan las biopelículas responsables de la recontaminación por gérmenes en las paredes de tuberías y depósitos.